Durante los días 8 y 9 de junio de 2010 se presentó en Capital Federal el Sr Domingo Vaca junto a su Asesora Letrada la Dra. María Elba Martinez, Coordinadora de la Regional Centro del Servicio Paz y Justicia, institución formada por el Premio Novel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Se presentó la "Medida Cautelar" ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación a fin de preservar las "Fosas Comunes" y los testimonios de las investigaciones realizadas por la Comisión Territorial de Misión Chaqueña y por miembros de la Federación Wichí de la Cuenca del Río Bermejo, con el apoyo de la Fundación Deuda Interna y de la Universidad Nacional de Córdoba y miembros del Archivo Provincial de la Memoria de la Provincia de Córdoba. Luego el Presidente de la Comisión Territorial de Misión Chaqueña, Sr.Domingo Vaca ,junto a al Sr.Emilio Iosa Presidente de Fundación Deuda Interna y la Dra. María Elba Martinez concurrieron a presentar toda la documentación al Sr. Horacio Verbitsky donde se les realizó una entrevista para el diario Página 12. Posteriormente se presentó copia de toda la documentación en el "Honorable Congreso de la Nación Argentina" obteniendo recibo de dicha presentación en las oficinas de la Diputada Nacional Silvia Vasquez, Diputada Nacional Susana Mazarella, Diputada Nacional Cecilia Merchán y Diputada Nacional Victoria Donda, esta última "Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías". Adjuntamos las actas presentadas. Además se Presentó en todas las Instancias el Documento TIERRA (Tratado Interétnico para la Refundación de la República Argentina) firmado en la comunidad Wichí de Misión Chaqueña el 25 de mayo de 2010.
Colgamos el video sobre la lectura del documento TIERRA (Tratado Interétnico para la Refundación de la República Argentina) y a continuación las fotos de la declaraciónn ante escribano público de las primeras actas realizadas por la "Comisión Nacional de Investigación del Genocidio para el Resarcimiento Histórico de los Pueblos Originarios de Argentina".
Publicamos un acta que consideramos que abre la puerta a un compromiso histórico por parte de la Universidad Nacional de Córdoba para con los reclamos de todos los Pueblos Originarios de Argentina.
En la mismas (haciendo clik para ampliarlas) se puede leer lo firmado por la Rectora de la Universidad al respecto.
Creemos que dicha institución cordobesa realizó el acto mas comprometido que haya hecho hasta el momento cualquier institución del Estado Nacional y que consiste en la intención real, por escrito, de movilizar sus fuerzas, sus recursos humanos y técnicos al servicio de los reclamos que históricamente fueron desatendidos por el Estado Argentino.
Creemos que estos reclamos tienen que ver con que todas las instituciones del estado asuman el compromiso real de investigar en el terreno, la situación y las demandas de nuestros hermanos originarios que van desde la investigación del genocidio hasta su situación de total marginación socio cultural y ambiental.
Nuestro sincero reconocimiento a la Universidad Nacional de Córdoba.
Consejo de Administración de Fundación Deuda Interna.
En vísperas del "Primer Congreso para la Unión Nacional de los Pueblos Originarios de Argentina" a realizarse en la Comunidad de Misión Chaqueña, cuna del Primer Manifiesto Wichí, del día 23 al 25 de mayo de 2010, la Fundación Deuda Interna lanza una declaración de fuerte apoyo institucional y de compromiso concreto con los reclamos de los Pueblos Originarios de Argentina en General y de las comunidades Wichí firmantes del Primer Manifiesto Wichí en particular. Como puede leerse ampliando las dos páginas de la izquierda haciendo clik sobre las mismas, la declaración incluye la formación de la "Comisión Nacional de Investigación del Genocidio para el Resarcimiento Histórico de los Pueblos Originarios de Argentina".
El accionar de la comisión, conformada también por dirigentes de las distintas comunidades aborígenes, comenzará a tomar testimonios lo antes posible por lo que informamos a todos los hermanos que hayan sido testigos de matanzas de aborígenes, que tengan un familiar o que conozcan de estos hechos, que se comuniquen con la Secretaria de la Fundación Deuda Interna, Lic. Mariana Calvo, a la dirección de correo marianacalvo@deudainterna.org o a su tel particular 03541-155 72213.
Fundación Deuda Interna
ADJUNTAMOS un video subido el martes pasado a YouTube muestra el ataque a balazos a Javier Chocobar, integrante de la Comunidad Indígena de Chuschagasta, Tucumán, que murió tras esa episodio.
Según publica el diario La Gaceta, la filmación fue realizada por Darío Amín, acusado de ser el autor material de los disparos.
El hecho. El video muestra una discusión entre Chocobar y los agresores, el pasado 12 de octubre de 2009 en Chuscha, al norte de Tucumán.
Ese día, Amín se presentó en una propiedad que se encuentra en disputa judicial y aseguró ser el propietario del terreno. Lo hizo acompañado de dos ex policías, José Valdivieso y Luis "El Niño" Gómez.
En un momento de la grabación, se ve que dos personas levantan sus armas y se oyen disparos.
Luego, la cámara cae al piso y los agresores escapan del lugar. El material fue encontrado por allegados a Chocobar, quienes lo aportaron como prueba a la causa.
La prueba. "El hecho que terminó con el asesinato del cacique Javier Chocobar no fue una simple riña de vecinos desaforados, como se presentó en la Justicia. Se trató de un acto premeditado, en el que los culpables actuaron con total impunidad", indicó Mario Quinteros, miembro de la comunidad indígena de Amaicha del Valle.
Ahora, comunidades originarias de Tucumán y otras partes del país participarán de una marcha masiva que partirá el miércoles 12 de La Quiaca y llegará a Tucumán el 14. "Allí aprovecharemos para hablar del crimen de Chocobar y de su trasfondo: el relevamiento territorial y el estado de sumisión en que ha vivido nuestro pueblo durante muchos años", indicó Quinteros.
“Vivenciar el manicomio es ver destrozada la creatividad, anestesiada la capacidad de sentir, mortificada nuestra condición humana y traicionadas las mejores vocaciones” dice el Dr. Jorge Pellegrini, actual vicegobernador de San Luis y pionero de la desmanicomialización puntana, en su libro “Salud es sin encierros”.
Esta frase nos golpea a los cordobeses con inusitada crudeza en la medida que puede ser leída como propia por el individuo participante de un equipo de salud, por el que estudia o enseña la teoría en la academia y por quien forma parte de una sociedad que contempla atónita y muchas veces “indiferente” una discusión histórica desde el punto de vista sanitario y social como es la “Ley de Salud Mental” y la puesta en práctica del “Plan de Reforma del Sistema de Salud Mental” encarado por el Estado Cordobés.
La frase del Dr. Pellegrini nos golpea en la medida que nos empuja a asumir, como individuos y como sociedad, una posición crítica con respecto al “Manicomio” (que es actualmente en nuestra provincia y lo ha sido desde su creación) parte casi excluyente dentro de “la oferta en salud mental”.
Esta oferta es para la Organización Mundial de la Salud y para muchos estados democráticos del mundo incuestionablemente obsoleta.
Obsoleta en la medida que destroza nuestra creatividad como sociedad y como miembros del equipo de salud, en la medida que anestesia nuestra capacidad de sentir, en la medida que mortifica la condición humana de la persona internada, de su familia, de su comunidad y de todo el equipo de individuos que ven traicionadas, a diario y repetidamente, sus mejores vocaciones.
Obsoleta desde el punto de vista médico y sanitario ya que no resuelve, ni acompaña sino que esconde y acumula.
Es obsoleta desde el punto de vista del derecho en la medida que significa una evidente restricción de la libertad individual y colectiva, cercenando con abrumadora impunidad el principio de autonomía.
“El Manicomio” es una oferta sanitaria a todas luces obsoleta.
También lo es desde el punto de vista legal en la medida que no cumple con la resolución 46/119 del año 1991 en la que Naciones Unidas fija los “Principios de Protección de los enfermos mentales y el mejoramiento de la Salud Mental”.
Tampoco acompaña a la “Declaración de la Asociación Mundial de Psiquiatría de 1989” (órgano consultor de Organización Mundial de la Salud) donde se decía como novedoso, hace ya 21 años, que “la internación compulsiva es una gran infracción a los derechos humanos y a las libertades fundamentales del paciente y debe llevarse a cabo con el principio de mínima restricción”
Esto último sumado a que la Convención Americana sobre Derechos Humanos del año 1979, conocida como “Pacto de San José de Costa Rica” (que tiene rango constitucional en nuestro país desde la reforma del 94) reconoce a los pacientes psiquiátricos los derechos de respeto por su vida, por su integridad física, psíquica y moral; reconoce también su derecho a la libertad y seguridad, a ser oídos por los jueces, a no ser discriminados etc.
“El Manicomio” como vemos, tal cual es, debe ser sin dudas aceptado como una oferta sanitaria obsoleta por los cordobeses. Y aquí comienza el desafío.
Pero en los temas complejos, complejas son las discusiones y múltiples las aristas discursivas utilizadas tanto por los defensores del manicomio (si es que existen aún tales rarezas) como por aquellos que intentamos poner en cuestión lo que en sociedad fuimos construyendo con el correr del tiempo como “la oferta de salud mental” en nuestra provincia: un monstruo hipertrofiado, inhumano e ineficaz y por sobre todas las cosas “obsoleto” llamado manicomio.
Pero por desgracia existe un tercer grupo en pugna, que escondiéndose tras el discurso “desmanicomializador y progresista” boicotea en la práctica concreta todo el esfuerzo político y del equipo de salud apuntado en esa dirección ya que en el fondo responde a intereses personales y corporativos que necesitan del manicomio para perpetuar sus beneficios.
Por otro lado es de esperar (y es deseable que así sea) que los amantes de las cifras sanitarias apunten sin dudar a los gastos, a descubrir en concreto si el estado invierte bien el dinero de los cordobeses y si por lo tanto “produce” buenos resultados sanitarios…
Pues bien, es en este caso y de manera llamativa, el propio Estado Cordobés el que está dispuesto a desenmascarar mediante estudios independientes y multicéntricos la ineficacia del manicomio.
“El 75% del presupuesto en salud mental de la Provincia de Córdoba es devorado por tres o cuatro instituciones psiquiátricas de modelo manicomial, por lo que vemos invertido el dinero de los cordobeses en algo declarado por “el mundo sanitario” como arcaico (si sólo de dinero se tratara la discusión) y por eso estamos convencidos de que es necesario encarar esta reforma” asegura el Dr. Emilio Filiponi, Director de Salud Mental de la Provincia.
Por lo visto, si de dinero se trata, la oferta de salud mental actual no es la más eficaz, es decir que no está produciendo buenos índices sanitarios, que son al fin y al cabo unos números helados que expresan nada más ni nada menos, si nuestro sistema de salud mental ayuda o no a las personas que lo necesitan a mejorar su calidad de vida.
Y si se trata de derechos humanos y de salud, de resultados sanitarios, de familia y participación comunitaria, de libertades individuales, de tolerancia y de diversidad, el “manicomio” tampoco puede sostenerse.
Porque ya no se sostiene el paradigma que lo cimienta y que consiste en un concepto colectivo de la salud mental que está siendo puesto seriamente en cuestión por todos los actores involucrados.
¿Y si se trata de trabajo?
¿Puede sostenerse un sistema herrumbrado y disfuncional con la excusa de “preservar” los puestos de trabajo de un equipo de salud que se fue “formando” con el correr de los años, a su servicio?
¿Puede ser “el miedo a perder el empleo” utilizado a manera de chicana para mantener al equipo de salud atrincherado defendiendo la existencia inalterable de este monstruo?
¿No es esta uno forma vil de subestimar al trabajador sanitario destrozando nuestra creatividad, anestesiando nuestra capacidad de sentir, mortificando nuestra condición humana y traicionando nuestras mejores vocaciones?
¿Es acaso que no nos creemos capaces como trabajadores de la salud, como intelectuales, como sociedad en conjunto, de “deconstruir el manicomio” y asumir el desafío tremendo que significa consensuar el sistema de salud mental que queremos los cordobeses?
Para ello necesitaremos puestos “de trabajo”.
Y de “mucho trabajo” si pretendemos estar a la altura de la historia, por lo que “la hipótesis del despojo y el desmantelamiento”esgrimida por los defensores de la estructura manicomial actual deberá ser apuntalada con mejores argumentos.
Deberemos esforzarnos en “transformar y deconstruir” nuestras propias construcciones edilicias y mentales.
Necesitaremos de gente que se sienta capaz de soñar un gran cambio sanitario y que se sepa invitada a discutir y generar el consenso necesario, desde la diversidad centrada en la honestidad, para llevar adelante este Plan de Reforma del Sistema de Salud Mental de la Provincia de Córdoba y para enriquecer la discusión del “Proyecto de Ley de Salud Mental” presentado al poder Legislativo por el Estado Cordobés, más allá de las mezquindades partidarias, políticas e ideológicas que siempre nos han llevado al naufragio.
Por suerte y para ejemplo de todos, ya existen instituciones psiquiátricas en nuestra provincia que han encarado honestamente este cambio, tal es el caso del equipo de salud del Hospital Colonia Santa María, liderado por el Dr. José Luis Fitó.
El mismo, expresó una frase que creo memorable en este sentido, cuando en el año 2005 le pregunté personalmente sobre el porqué de su trabajo, en el marco del video documental “Santa María de Punilla, ruega por nosotros pecadores”.
“La realidad es esta y no la acepto. No digo resignadamente es ésta. Digo es ésta y ahora veamos cómo la cambiamos” expresó Fitó.
Parece que el Estado Cordobés, en este caso, está dispuesto a generar los espacios de debate y participación, ya que partiendo de un escenario oscuro y hostil como es el manicomio, pretende generar los dispositivos de contención externa y comunitaria que permitan la accesibilidad de las personas al sistema de salud mental.
Y esto teniendo en cuenta que “la externación se presenta entonces, no sólo como una estrategia médica sino como una estrategia social, que involucra al conjunto de los actores de una comunidad” según el informe del Centro de Estudios Legales y Sociales para la Argentina (CELS).
Pues bien, creo que desde el lugar de las Organizaciones No Gubernamentales nos toca acompañar al Estado Cordobés en esta gesta, enriquecer la discusión, poner a prueba nuestra capacidad creativa y colaborar codo a codo con las instituciones del estado para “hacer posible el cambio cultural capaz de lograr que la población adquiera las ventajas del mayor conocimiento y destierre los prejuicios y preconceptos que permitan poner en la picota a los manicomios y al ideario que los sostiene” tal como sugiere el Dr. Jorge Pellegrini.
En fin, Desmanicomializar la Provincia de Córdoba es a mi entender “una locura sanitaria” teniendo en cuenta la envergadura del desafío, las poderosas resistencias y el tiempo de anquilosamiento del antiguo paradigma. Pero como hemos podido desglosar, es una “locura sanitaria sumamente razonable”.
Creo que Córdoba puede. Porque tiene el antecedente de una sociedad capaz, cuando se lo propone, de emprender con entusiasmo este tipo de gestas revolucionarias.
*Por Emilio Iosa (Artículo publicado por el diario cordobés "La Jornada" el Domingo 24 de Enero de 2010 y en la revista La Fuente, de la ciudad de Córdoba).
El Primer Manifiesto Wichí redactado en la localidad salteña de Misión Chaqueña es una antorcha de fuego que se enciende en medio de las sombras del Bicentenario Argentino.
El antropólogo brasileño Darcy Ribeiro escribía en su libro “Indianidades y venutopías” refiriéndose a la realidad de los pueblos originarios de América que… “ninguna revolución campesina resolverá los problemas de esas masas, para agregar, que tampoco las resolverá una revolución socialista si no asume, desde el inicio, la forma de una sublevación étnica cuyo objetivo sea quebrar y reestructurar por sobre nuevas bases el cuadro nacional”. El Primer Manifiesto Wichí redactado y firmado en Septiembre de 2009 en la localidad de Misión Chaqueña, Provincia de Salta y expuesto a continuación, parece resumir con claridad meridiana la necesidad irrefrenable de la refundación de nuestra República. Refundación que “debe” nacer junto a quienes eran hombres libres antes de la formación del Estado Argentino y “desde” quienes hace ya doscientos años sufren las consecuencias de la conquista, profundizadas por la Revolución de Mayo. Una revolución que, lejos de incluir la diversidad y la riqueza cultural de los pueblos originarios al “Proyecto Nacional”, los juzgó más temprano que tarde, como el mayor estorbo para el desarrollo de “nuestra civilización” dedicándose al exterminio sistemático de “su barbarie”, perpetuando este proceso hasta nuestros días enmascarado de diferentes formas y ocultado oficialmente de manera vergonzante. Un sólo ejemplo de ello es la imborrable crudeza de uno de los episodios más aberrantes de nuestra historia, que sucedió en el Territorio Nacional del Chaco, en el paraje de Napalpí, en 1924, donde fueron masacrados (incluyendo mujeres y niños) por orden del entonces gobernador, centenares de peones rurales aborígenes tobas y mocovíes, tras la primer huelga indígena que se conoce, en reclamo de las terribles condiciones en las que habían sido empujados a trabajar, tanto en los obrajes como en la cosecha del algodón.Sumado a esto, “en octubre de 1947, durante el segundo año del primer gobierno de Juan Domingo Perón, en un paraje llamado La Bomba, cientos de personas pertenecientes al pueblo Pilagá fueron asesinadas. El miedo sembrado por el Estado cubrió los hechos con un manto de silencio. A más de sesenta años de la masacre, los sobrevivientes revelan detalles de lo ocurrido en un documental que demandó a su directora más de tres años de investigación en la provincia de Formosa y en archivos oficiales” relata la sinopsis del documental “Octubre Pilagá” recientemente presentado en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. Es por esto que hablamos de un exterminio que ha sido además, sistemáticamente silenciado y dejado de lado incluso de la agenda de los más acérrimos defensores de los “derechos humanos” que parecen olvidar (con un costo inmenso para el imaginario colectivo de nuestro país) que el mayor genocidio nacional no es patrimonio exclusivo de las dictaduras militares y que, vergonzosamente, no ha finalizado con el último golpe. Como hemos podido personalmente constatar, numerosos testimonios de aborígenes en la actualidad hablan de la existencia de “Fosas Comunes” en medio del monte y de lugares “Malditos”. En ellos se relatan terribles matanzas colectivas relativamente recientes, por lo que estamos intentando desde Fundación Deuda Interna, sin éxito por el momento, que sean investigadas oficialmente, con la intención de comenzar a sacar a la luz en el “bicentenario” las razones que nos mueven a decir que los argentinos tenemos, con la excusa de esta fecha simbólica, muy poco para festejar y mucho para rememorar. Hablamos de un exterminio que simbólicamente comienza cuando el primer hombre blanco pisa suelo indoamericano con intención de conquista (acto sobre el cual no nos cabe responsabilidad alguna obviamente) pero que es perpetuado por un Estado Nacional al cual pertenecemos y aceptamos, manteniendo en el oprobio a nuestros hermanos originarios mediante prácticas rutinarias y conocidas como el abuso de poder, la impunidad y la complicidad con que grandes terratenientes (en general grandes usurpadores de suelo aborigen) desmontan, saquean y envenenan con el guiño cómplice del poder político de turno, un territorio que ha sido desde tiempos inmemoriales de quienes son hoy cotidianamente marginados del “Proyecto Nacional”, sin hablar de su situación sanitaria y del escaso cumplimiento real de la educación bilingüe. Hablamos de un Estado Nacional que desde su fundación fue genocida, enviando a la campaña del desierto al General Roca, quien aniquilara a miles de hermanos nuestros y quien sin embargo, es la figura principal actual de nuestro papel moneda. Hablamos de un Estado Nacional que usa el disfraz de federal siendo unitario y que con la bandera de la igualdad oculta la realidad de su interior profundo, siendo manejado por un sistema político que bajo la pantomima de trabajar para el pueblo, está al servicio de un poder económico transnacional que lo gobierna y que por lo tanto, lo obliga a la traición diaria de los más altos ideales de la Patria. Sin embargo, y a pesar de la cantidad de daño acumulado, del dolor hermano que día a día se enfrenta con la indiferencia colectiva de una sociedad occidental empantanada en “su vieja política” (que no es otra cosa que la ausencia absoluta de un proyecto nacional superador de lo que ahora estupefactos observamos como “nuestra barbarie”) el Primer Manifiesto Wichí parece invitar a la Argentina toda a volver a soñar una gesta capaz de movilizarnos nuevamente, donde … la victoria de los oprimidos sea la liberación de todos, incluso de los opresores, como sugería Carl Marx. Volver a soñar una Argentina para “re-fundar” es quizás lo más cercano a un gran delirio, pero creo que a partir de “delirios” se han realizado las grandes gestas de la humanidad… La mediocridad y la mezquindad humanas están siempre emprendiendo proyectos “razonables”. Personalmente quisiera no haber tenido que comentar siquiera el Primer Manifiesto del Pueblo Wichí porque creo que es en sí mismo un mensaje que se explica y porque ha sido parido por muchos hombres y mujeres luego de casi diez días de la discusión más democrática a la que haya tenido el honor de participar. Quien lea “con su corazón” el Primer Manifiesto Wichí sabrá que las aguas del alma se dividen en un antes y un después de la finalización de su lectura y podrá optar entre dos caminos; el de la indiferencia surgida desde lo profundo del miedo a un gran cambio o el del compromiso visceral de quien tiene la certeza de haber sentido en lo más íntimo de su ser este “llamado” de los hermanos originarios del Pueblo Wichí. Llamado que pareciera invitarnos a la construcción conjunta de un “algo” completamente nuevo, que viene desde quienes pisaron este suelo, amándolo como su tierra, desde tiempos inmemoriales. Es por ello que se está organizando en la localidad de Misión Chaqueña, Provincia de Salta, el Primer Congreso Nacional para la Unión de los Pueblos Originarios de Argentina, que se llevará a cabo durante la “Semana de Mayo del Bicentenario”, sin ningún tipo de apoyo oficial por el momento ni del gobierno, ni del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, pero con el esfuerzo grupal de las diferentes comisiones formadas en Misión Chaqueña y en otras localidades, que muchas veces sin recursos, sin alimento y en bicicleta, recorren los polvorientos caminos que unen las comunidades del Pueblo Wichí comunicando a los hermanos la necesidad de juntarse, en las condiciones que sea y como sea, para discutir y firmar el documento TIERRA (Tratado Interétnico para la Refundación de la República Argentina). Nuestra sociedad, invitada a sumarse debería, como decía Ribeiro… “tomar del indio su curiosidad esencial, su capacidad de maravillarse del mundo, su sano impulso hacia la belleza, el vigor de su deseo, y sobre todo, su sentido de solidaridad y su forma de relacionarse con la naturaleza”. Desde el corazón del bosque Impenetrable Chaqueño nos llega este texto surgido de un proceso que ya está escribiendo nuestra historia y que a mi juicio personal, forma parte de lo poco que vale la pena festejar en este bicentenario.
PRIMER MANIFIESTO WICHÍ DE MISIÓN CHAQUEÑA (04/09/09)
Hoy decimos BASTA.
La DESUNIÓN de nuestro pueblo ha sido hasta hoy alimento para nuestros opresores y hambre para nuestros niños.
La DESUNIÓN de nuestro pueblo ha sido hasta hoy trabajo y riqueza para nuestros opresores y ha sido pobreza y falta de trabajo para nuestros jóvenes, para nuestros hombres y nuestras mujeres.
La DESUNIÓN de nuestro pueblo ha mal vendido hasta hoy el trabajo de nuestros artesanos y ha enriquecido a usurpadores y a oportunistas.
La DESUNIÓN de nuestro pueblo ha sido hasta hoy motivo de desarrollo para quienes nos explotan y sólo ha traído atraso para quienes intentan progresar con el sudor de su frente y la sangre de sus manos.
La DESUNIÓN de nuestro pueblo ha dejado hasta hoy sin educación a nuestros hijos mientras el opresor vive y crece de nuestra ignorancia.
La DESUNIÓN de nuestro pueblo a dejado a nuestros abuelos sin salud, a nuestras madres sin salud, sin salud a nuestros hijos y nietos, olvidados como flores secas, porque el opresor nos usa mientras nuestro cuerpo aguanta y nos tira como basura cuando estamos enfermos a causa de tanto hambre, tanto dolor y tanta miseria.
NUESTRA DESUNIÓN ha sido causa de que miremos sin ver como el opresor destruye nuestro monte y escupe nuestra tierra para enriquecerse solo, sin importarle el futuro de las generaciones que aún no han nacido.
NUESTRA DESUNIÓN es nuestra DEBILIDAD.
NUESTRA DESUNIÓN es la fuerza de los opresores que necesitan a nuestro pueblo débil.
Nuestra DESUNIÓN es NUESTRA y porque es nuestra hoy decimos BASTA.
HOY DECIMOS:
UNIÓN para crecer entre todos. UNIÓN para que termine el hambre. UNIÓN para la dignidad de nuestro trabajo. UNIÓN para que perdure nuestro idioma y nuestra cultura. UNIÓN para la salud de nuestros abuelos, madres y niños. UNIÓN para proteger a nuestros ancianos. UNIÓN para que perdure el monte al que le debemos nuestra vida, fuente inagotable de nuestros alimentos tradicionales. Unión para que el monte sea vida para todos los hombres y mujeres del futuro. UNIÓN para que el agua del río no sea contaminada con el veneno de las fumigaciones y podamos seguir viviendo de la pesca y beber el agua cristalina de su fuente. UNIÓN para conservar y difundir el conocimiento medicinal tradicional de los pueblos originarios que durante siglos hemos aprendido de nuestros ancestros. UNIÓN para que venga un día claro y próspero para todo nuestro pueblo.
Hoy decidimos unirnos para decir BASTA.
Quien firme este manifiesto se comprometerá como hombre y como mujer libre de este pueblo a actuar siempre para la UNIÓN. A trabajar para la UNIÓN. A comunicar el por qué, el para qué y el para quién de la UNIÓN a todos los hermanos que no crean en ella.
Quien firme este manifiesto sabrá en su corazón que la UNIÓN es NUESTRA FUERZA y entonces hablará con la verdad, pensará con la verdad y actuará con la verdad para fortalecer la UNIÓN DE NUESTRO PUEBLO.
• Los dirigentes de TODAS LAS COMISIONES DE NUESTRO PUEBLO se comprometen. • Todas las mujeres y todos los hombres se comprometen. • Los jóvenes que son el futuro se comprometen.
UNIÓN para tener FUERZA.
FUERZA para enfrentar la noche oscura.
COMPROMISO para ayudarnos entre todos.
EJEMPLO para que nuestros hermanos confíen y para que vuelvan los que se aparten de las bases inamovibles de este manifiesto.
AMOR para ser cada día más hermanos.
DEMOCRACIA para que el que mande, mande obedeciendo a su pueblo.
LIBERTAD para poder decidir nuestro destino.
INDEPENDENCIA para ser dueños de nuestro sueño.
JUSTICIA para que todos seamos tratados de igual manera y para que nadie tenga privilegios sobre sus hermanos.
VERDAD para que amanezca un sueño grande para todo nuestro pueblo y para que ese sueño se multiplique hacia todos los pueblos del mundo.
Quien a sus manos le llegue este manifiesto que lo guarde en su corazón, que lo comunique con la palabra, que lo defienda con la vida si es necesario.
Los abajo firmantes somos hombres y mujeres libres de este pueblo.
*Médico Cirujano, Magíster en Salud Pública egresado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Nacional de Córdoba, Presidente de Fundación Deuda Interna.
Referencias bibliográficas y lecturas recomendadas:
*Darcy Riveiro, Indianidades y Venutopías, Serie Antropológica, Ediciones del Sol – CEHASS, 1992 *Pedro Jorge Solans, Crímenes en Sangre, Librería de La Paz, 2008. *Francisco Romero, Culturicidio, Librería de la Paz, 2009.
Adjunto el adelanto de una película que nos ilustra más en este aspecto felicitando a sus realizadores y alentando a todos los hermanos originarios que están investigando a pulmón las fosas comunes existentes en todo el impenetrable, prueba clarísima del genocidio llevado adelante por el estado nacional.
SINOPSIS
En octubre de 1947, segundo año del primer gobierno de Juan Domingo Perón, en un paraje llamado La Bomba, al norte de Argentina, cientos de personas pertenecientes al pueblo Pilagá fueron asesinadas.
El miedo sembrado por el Estado cubrió los hechos con un manto de silencio.
A más de sesenta años de la masacre, los sobrevivientes revelan detalles de lo ocurrido en un documental que demandó a su directora más de tres años de investigación en la provincia de Formosa y en archivos oficiales.
FICHA TÉCNICA Título: OCTUBRE PILAGÁ, relatos sobre el silencio. Producción: Valeria Mapelman, Georgina Barreiro Investigación: Valeria Mapelman, Ulises Gonzalez, Lionel Bravo Montaje: Valeria Mapelman, Georgina Barreiro Diseño de Montaje: Marco Grossi, Andrea Chignoli Diseño Musical: Marcelo Mapelman Mezcla y edición de sonido: Alejandro Seba, Martín Cugnoni, Jerónimo Kohn. Guión y dirección: Valeria Mapelman Argentina – 80 minutos – DV Cam
BIOGRAFÍA DE LA DIRECTORA Nacida en Buenos Aires, Valeria Mapelman trabaja en Chile durante diez años como asistente de dirección. En 2001 regresa a la Argentina para co-dirigir Mbya, Tierra en Rojo, un documental filmado en las comunidades del Valle de Kuña Pirú, que obtuvo numerosos reconocimientos en festivales nacionales e internacionales y tuvo su premier en Bafici 2006 donde ganó el premio a mejor película de DDHH.En 2005 comienza a trabajar junto a los sobrevivientes del genocidio sufrido por el pueblo Pilagá en 1947, y produce y dirige OCTUBRE PILAGA, relatos sobre el silencio, como resultado de la recopilación de estas memorias.
En la ciudad de Villa Carlos Paz, Provincia de Córdoba, el Sr. Emilio Iosa fue invitado por el Consejo de Representantes de la Municipalidad y por representantes del Pueblo Comechingón a compartir la lectura del Primer Manifiesto Wichí redactado recientemente en la localidad de Misión Chaqueña.