Parece que del dicho al hecho no hay tanto trecho, si nos ponemos a observar el ejemplo desmanicomializador del Hospital Colonia Santa María. Lejos de "tirar los pacientes a la calle" como muchos detractores de la desmanicomialización esgrimían en nombre de los derechos humanos, el equipo de salud de este nosocomio de punilla brinda respuestas e inventa caminos alternativos al manicomio de una manera realmente deslumbrante. Hospitales de día, casas de medio camino, casas asistidas las 24 hs para pacientes crónicos, talleres y emprendimientos productivos como empreas sociales son la respuesta abrumadora en cuanto a resultados y hechos sanitarios concretos, que este grupo de personas unidas en un ideal común estan dando a quienes suelen trabajar desde lo netamente discursivo. El hospital Colonia Santa Maria se ha convertido en los últimos tiempos en el paradigma del trabajo santiario en equipo, en ese tipo de fenómenos que arrasan con cualquier intento de tergiversación del camino elegido desde lo político, idiológico y sanitario, pero principalemnte desde lo humano y comunitario. Creo que no es exagerado decir que es un equipo de salud de vanguardia, porque se demostró a si mismo que podía y porque a diario ostenta la alegria de quienes han decidido acortar el trecho que hay entre el dicho y el hecho.
Es criminal quien sonríe al crimen; quien lo ve y no lo ataca; quien se sienta a su mesa; quien se sienta a la mesa de los que se codean con él o le sacan el sombrero interesado; quienes reciben de él el permiso para vivir.
El 24 de marzo de 2011 se volvió a conmemorar el último golpe de estado en la Argentina. El periodista Marcelo Veneranda escribía en una columna de opinión… “Derechos humanos de ayer o de siempre. Esa fue la línea que dividió a las más de 50.000 personas que se movilizaron a los dos actos realizados en la Plaza de Mayo para recordar los 35 años del último golpe militar y exigir juicio y castigo a los responsables de la represión y desaparición de personas”. Creo que este feriado llamado día de la “Memoria, la Verdad y la Justicia” se ha convertido luego de treinta y cinco años de lucha, no sólo en un día para recordar este suceso político puntual, sino también en un día para denunciar, para manifestar y para alzar la voz del pueblo contra cualquier tipo de tiranía. Memoria, Verdad y Justicia han sido una tríada muy complicada de sostener este 24 de marzo. Porque por un lado la MEMORIA a largo plazo nos sigue susurrando constantemente que el genocidio principal, el que sentó las bases de esta República no ha sido visibilizado, investigado, denunciado y mucho menos resuelto. Sobre las bases del genocidio el Estado Argentino edificó la estructura de la tenencia de la tierra y la relación con el capital extranjero, despojando a fuerza de sangre y muerte, a quienes preexistían a la formación del mismo. Por otro lado, la MEMORIA a corto plazo nos revela que esto no es un anacronismo ni una discusión del pasado, porque hace exactamente cuatro meses el Estado Provincial de Formosa reprimía violentamente a los hermanos Qom (Tobas) de la comunidad La Primavera en esa provincia, asesinando a dos argentinos pertenecientes a los pueblos originarios, quemando viviendas y matando cultivos. El conflicto: la tierra. A decir VERDAD, el Estado Nacional no sólo no intervino en los momentos más álgidos pudiendo evitar la masacre, sino que luego guardó silencio sobre la más brutal represión que hayan recibido las comunidades originarias en los últimos años de democracia. A decir VERDAD, el Gobierno de los “derechos humanos” no sólo no atendió los reclamos legítimos de la comunidad Qom, sino que hasta se animó a incumplir lo acordado respecto a la devolución de los DNI quemados y secuestrados por la policía. Ecos sordos del pasado vuelven en tiempos de democracia. Félix Díaz, el líder del Pueblo Qom continúa desde hace cuatro meses tirado en una plazoleta de Buenos Aires, junto a sus hermanos, esperando ser atendido por la Presidenta de la Nación. Mientras tanto, Domingo Vaca, el dirigente Wichí que preside la “Comisión Nacional de Investigación del Genocidio”, recibe el rechazo de la Corte Suprema de JUSTICIA de la Nación Argentina, a la medida cautelar solicitada por Serpaj en Junio de 2010, en la que se pedía la protección de los sitios en los que se hallaron fosas comunes en el chaco salteño. La protección de los sitios y de los testigos… En un acto de JUSTICIA la Dra. María Elba Martínez, entendió que era urgente apelar en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y con un estado de salud delicadísimo se puso a redactar la demanda para que sea presentada en tiempo y forma. El líder Wichí Domingo Vaca viajó entonces por primera vez a la Provincia de Córdoba y se presentó a firmarla. Su presencia y el motivo de la misma sólo se vio reflejada en un diario de tirada local. La denuncia presentada se encuentra dirigida en contra de la República Argentina y del Ejército de la Nación Argentina, en el carácter de Estado Miembro responsable de velar por los Derechos Humanos, que al ser parte de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el haber ratificado el Pacto de San José de Costa Rica acepta la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La Dra. María Elba Martínez alega en la presentación que… “estos hechos tienen un importante valor humano, cultural e histórico que hacen no sólo a la identidad de las comunidades de los pueblos originarios sino a la Nación Argentina toda. Fue así que solicitamos ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación el dictado de una medida cautelar a fin de preservar las fosas comunes mencionadas, solicitud esta que fue denegada, lo que impide no sólo la preservación de las zonas indicadas sino que pone en riesgo y les quita protección a los testigos que en varias oportunidades fueron amenazados”. Este 24 de Marzo de 2011 nos invita a renovar el compromiso con su implacable tríada. La MEMORIA nos dice que hay una deuda pendiente, la VERDAD nos revela que los hechos genocidas relacionados a la tenencia de la tierra se siguen perpetuando en la Argentina. Perpetuando y ocultando… La pregunta se hace entonces evidente y se presenta con crudeza demoledora... ¿Será JUSTICIA?
"Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos"
MARTIN LUTHER KING
Participar por unos días del campamento montado en la Capital Federal por los hombres y mujeres Qom de la comunidad La Primavera ha sido para mí una enseñanza de vida y un aprendizaje político. Porque justicia a secas es lo que reclama la comunidad Qom. Ese tipo de reclamo que, si es sincero, con el correr del tiempo repele a todas las moscas y atrae a las abejas. Al principio de la protesta se acercó a desfilar presurosa toda la comparsa política con sus mesiánicas promesas incumplidas. Luego, los iluminados de siempre, que de derecha a izquierda intentan apropiarse de cuanta lucha se acomode a sus propios intereses, con el objetivo obsceno de utilizar el sufrimiento ajeno para posicionarse políticamente. Pero las moscas no se quedan demasiado tiempo en un lugar donde la pureza del reclamo les impide exhibir toda su colorida carcasa exterior y es así como pronto vuelan a buscar algún sitio más propicio para realizar su cotidiana tarea de eficaces descomponedores. El poder político de turno en cambio, en el inquilinato de un estado genocida, hace silencio. Con su colorida mano izquierda manda a descolgar el cuadro del dictador Videla de la ESMA, mientras que con la derecha continúa lustrándo las botas del General Roca, a quien rinde veneración en monumentos y billetes, salvaguardando el status quo instaurado por el Estado Argentino hace más de ciento cincuenta años. El gobierno es una anécdota en la estructura del estado, pero su silencio al respecto de la brutal represión sufrida por la comunidad Qom La Primavera en la Provincia de Formosa y ordenada por un aliado del poder, es hasta ahora el mejor de sus discursos. A ese silencio se pliegan todos los que, por una u otra razón, prefieren abstenerse de tomar una posición apresurada. ¿Progresismo conservador? Silencio. Tal es la estrategia de oratoria que ha elegido la presidenta de la nación para dejar en claro que si el General Perón no respondió a los reclamos del Malón de la Paz y ocultó la masacre hacia el Pueblo Pilagá en Rincón Bomba, ella no tiene más que hacer lo mismo. Para tranquilidad de algunos ciudadanos adeptos al bipartidismo argentino, un gobierno radical hizo lo suyo con los Pueblos Originarios en Napalpí, perpetrando y ocultando luego, una de las más grandes masacres argentinas del siglo XX. Todas aún impunes. ¿Entonces por qué el silencio? ¿Cuál es el hilo conductor que une esos sucesos con los de la actualidad? Políticamente muy simple. Otra vez los derechos humanos vienen de la mano de la más indeseable de las compañías: la tierra. El poder económico nacional y transnacional pudo tolerar que se investigue la situación del último golpe porque no implicaba discutir territorio ni recursos naturales. El problema coyuntural y político más importante surgido de los disparos ordenados por el gobierno de Formosa, es que esta vez los derechos humanos vienen de la mano de esa indeseable compañía. La presencia de dirigentes del pueblo Wichí firmantes del primer manifiesto Wichí y del documento TIERRA (Tratado Interétnico para la Refundación de la República Argentina) que disponiendo de un pasaje de ida abandonaron sus comunidades con destino a la ciudad de Buenos Aires con el objetivo transparente de brindar apoyo a hermanos de otra Nación Indígena, creo que debe ser leído como uno de los gestos políticos más importantes entre los Pueblos Originarios de la actualidad. Porque ese viaje desde Salta a Buenos Aires sin un centavo, contrasta con la postura del gobierno, que tiene tirados a los hermanos Qom en una plaza a escasas cuadras de la casa rosada y hace ya dos meses que no se decide a atenderlos. Pero la historia no se detiene porque camina con mil pies y es así como estos hermanos y todos aquellos hombres de bien que quieran vivir en paz y en armonía con la tierra, alzarán sus voces y como abejas a la miel, se sumarán al justísimo reclamo de los Pueblos Originarios de Argentina.
Adjuntamos el video que documenta el encuentro de los dirigentes Wichí Firmantes del Primer Manifiesto Wichí y del Documento TIERRA (Tratado Interétnico para la Refundación de la República Argentina) con el hermano Félix Díaz (Qom de la comunidad La Primavera, Provincia de Formosa) en el campamento montado como protesta en Av. 9 de Julio de Capital Federal.
Adjuntamos también un video que muestra a Felix Díaz en Cosquín al otro día del encuentro con Domingo Vaca en Buenos Aires, junto al cantante Bruno Arias a quien agradecemos de verdad la oportunidad de visivilizar esta situación.
En el libro “Historia de la Crueldad Argentina” coordinado por el Sr. Osvaldo Bayer puede vislumbrarse claramente cómo el Estado Nacional Argentino fue forjando su identidad y anclando sus cimientos en la lógica genocida heredada de la colonia.
Lo que parece un dato histórico de notable obviedad, creo que resulta clave para comprender la actual represión que viven los hermanos pertenecientes a los pueblos originarios que quedaron sobreviviendo dentro de las líneas imaginarias que se demarcaron para la división política de los estados actuales (demarcación realizada a fuerza de sangre, saqueo, usurpación y fuego). Es notable cómo parece ser algo tolerable dentro de un “estado de derecho” que miles de ciudadanos argentinos estén sufriendo a diario la represión fruto del racismo, la marginación, la intolerancia, el abuso de poder y la codicia, de quienes parecen no perdonarles que su desaparición no haya sido absoluta. Tan arraigada está esta lógica colonial dentro del cotidiano actuar de la República, que de a poco y a fuerza de impunidad, los males de la colonia han ido convirtiéndose en los vicios de la República. Vicios a los que el Estado Argentino hecha mano cada vez que algún colectivo originario intenta poner en cuestión el reparto de la tierra, el carácter genocida de la apropiación del territorio histórico y su cotidiano accionar totalitario.
Nuevamente, bajo el disfraz cínico de la “Patria Federal" se permiten, avalan, financian promueven y solapan, todo tipo de actos intimidatorios tendientes a despojar de voz a aquellos que osen poner en cuestión o denuncien los verdaderos intereses del Estado. Esto se torna evidente cuando la Federación del Pueblo Pilagá en la Provincia de Formosa inicia una demanda colectiva de indemnización por daños y perjuicios, lucro cesante, daño emergente y daño moral contra el Estado Nacional Argentino ante el Juzgado Federal de esa provincia en el año 2007, por la matanza de Rincón Bomba llevada adelante durante el segundo año de la primera presidencia de Perón, en la que fueron masacrados miles de hermanos inocentes. Al contestar esta demanda, el Estado Argentino negó que se tratara de un crimen de lesa humanidad, negó el carácter de pueblo originario de los pueblos toba qom y mocoví mocoi y negó también que el genocidio sea imprescriptible. (1) Hoy Formosa nuevamente sale a parir una mala noticia. Una represión policial ciega la vida de un agente policial y de un hermano originario en una localidad en la que hace ya rato, se hacía evidente la necesidad de una intervención federal en el conflicto.
Los hechos de ayer fueron el desenlace de una protesta que comenzó hace más de cuatro meses y de la que formó parte un grupo de la comunidad toba, integrante de la Colonia La Primavera, a 190 kilómetros al norte de la capital formoseña. Los manifestantes cortaron la ruta nacional 86, en reclamo por la titularidad de un predio de unas 600 hectáreas que el Estado provincial pretende utilizar para una universidad agropecuaria. (2)
Nuevamente represión violenta, abuso de poder, apropiación, expulsión y muerte. Nuevamente los males de la colonia perpetuados en los vicios de la República. Pero los socios del “Gobierno Progresista” no se tocan, como tampoco se visivilizan sus acciones en los minutos preciosos del oficialismo mediático, que en nombre de la necesidad de hacer visibles todas las mentiras de “la derecha” invisiviliza por omisión todas las agachadas “de la izquierda progresista”, entre ellas, la de no pronunciarse oficialmente por los resultados de una represión para todo el mundo inaceptable.
Por eso creemos que no puede haber reparación histórica, ( y así lo hemos planteado a la Diputada Silvia Vázquez, promotora de la ley de reparación histórica en el Congreso de la Nación) si el Estado Argentino no asume su carácter Genocida y procura realizar una investigación amplia de los métodos, los medios, los capitales y las personas, que financiaron este proceso de construcción histórico político para luego, resarcir a las víctimas de esta construcción y por supuesto plantearse una construcción distinta, que no esté basada en el genocidio y en la apropiación de los territorios que las víctimas ocupan, en la violencia, en la marginación y en el despojo. Por eso es que desde Fundación Deuda Interna repudiamos este hecho y acompañamos a los hermanos del pueblo Qom, duplicando nuestro compromiso de investigar a fondo el genocidio contra los pueblos originarios de Argentina por medio de la Comisión Nacional de Investigación del Genocidio para el Resarcimiento Histórico de los Pueblos Originarios de Argentina.
Ya hemos presentado los documentos abajo adjuntos dirigidos a la Sra Alicia Kirchner en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, de donde depende el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) dirigido por el Sr. Daniel Fernández. El tiempo dirá si el Estado Nacional Argentino está dispuesto a reparar los daños que produjo y que sigue produciendo, la construcción de si mismo.
Adjuntamos Declaración de Adhesión de la Legislatura de la Provincia de Córdoba a la Comisión Nacional de Investigación del Genocidio para el Resarcimiento Histórico de los Pueblos Originarios de Argentina, invitando a la difusión de este proyecto y a la participación democrática en el mismo de todas aquellas instituciones que estén trabajando en la investigación del genocidio.
Creo que no cabe ninguna duda de que la República Argentina fue fundada (a fuerza de sangre y genocidio) en el arrebato de las tierras en las que vivían las naciones originarias preexistentes a la formación del Estado Nacional. Para sostener esta afirmación puede citarse la siguiente frase del ex presidente Argentino Don Domingo Faustino Sarmiento, considerado el "Gran Hombre de la Patria", aclamado en las escuelas de toda la Nación como el ejemplo a seguir por nuestros hijos y como si fuera poco, instalado como una de las figuras principales de nuestro actual papel moneda.
El mismo afirmaba...
"¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". Fuente: (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876).
De esta sola frase pueden deducirse los fundamentos y los cimientos del Estado Nacional Argentino, que no sólo no ahorró "sangre de gaucho" para llevar adelante su plan desarrollista de concepción euro céntrica, sino que continúa (por medios ya más sutiles como la marginación, el olvido, la invisivilización y la miseria) exterminando a quienes desde su forma de vida, su cultura, su conciencia, su idioma, sus leyendas y creencias, osan demostrar que existe al menos una alternativa a un modelo de desarrollo capitalista, imperialista y neocolonial, que no sólo mantiene en el oprobio a miles de hermanos de todas las razas y procedencias, sino que atenta contra la vida misma en nuestro planeta .
Es por esto que considero que la firma del Documento TIERRA (Tratado Interétnico para la Refundación de la República Argentina) sea tal vez el paso más concreto que se ha dado en el "Bicentenario de la Patria" para instaurar la búsqueda de un consenso amplio que permita dar nacimiento a una nueva nación, fundada en los principios de justicia, hermandad, solidaridad y respeto, no sólo por los derechos de los seres humanos, sino por los de la Madre Tierra, como lúcidamente lo expresaron los hermanos participantes de la "Cumbre de Cochabamba" en la hermana República Plurinacional de Bolivia.
Es por esto que junto a la Comisión Territorial Wichí de Misión Chaqueña, Fundación Deuda Interna continúa apostando, con esfuerzo y cuesta arriba, a terminar con la impunidad de quienes aprovechan el escenario de los territorios que se encuentran "Más allá de las fronteras del Estado de Derecho", para perpetuar el accionar de quienes los precedieron. Con la lógica del despojo, de la violencia y la explotación, se continúa hoy en día llevando a la práctica el mandato de quien "con la espada, con la pluma y la palabra" expresara con total desparpajo y dejara marcado a fuego en los cimientos del Estado Nacional, su pensamiento y accionar totalitario y genocida.
El siguiente informe fue filmado junto a los hermanos de la Comisión Territorial Wichí de la Comunidad de Misión Chaqueña, en presencia y con la buena disposición de una alta funcionaria del Estado en materia de Derechos Humanos (la Señora Ana González) que aunque no bajo la figura de visita oficial, pudo presenciar personalmente la situación vergonzante en la que viven los hermanos aborígenes Wichí del chaco salteño y los hermanos criollos campesinos. Desmontes que continúan a pesar de las medidas cautelares de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, desalojos compulsivos, matanzas y mortandad de animales, explotación hidrocarburífera sin estudios de impacto ambiental y sin consulta comunitaria, desnutrición infantil, bajísimo cumplimiento de la educación bilingüe, paupérrimos recursos humanos, edilicios y didácticos en las escuelas rurales, accionar parapolicial, fumigaciones y contaminación, son sólo algunos puntos de la interminable lista de tragedias que ostenta la contradictoria "Argentina Federal y Sarmientina". Creo que no nos cabe otra cosa que replantearnos, como lo proponen los hermanos Wichí en su Documento TIERRA, la deconstrucción de tanta barbarie.
Luego de dos meses de la firma del Documento TIERRA (Tratado Interétnico para la Refundación de la República Argentina) las investigaciones llevadas adelante por la "Comisión Nacional de Investigación del Genocidio para el Resarcimiento Histórico de los Pueblos Originarios de Argentina" comienzan a ser difundidas por los medios de comunicación masiva. Es en este caso el diario Página 12 de Buenos Aires el que toma la iniciativa de "desinvisivilizar" este reclamo aborigen. Hubo un antecedente en una publicación el día 8 de julio en un diario de tirada local de la ciudad de Alta Gracia (llamativamente "La Ciudad del Che") pero no se había obtenido respuesta hasta el momento de los grandes medios nacionales. Nos alegra saber que para Página 12 no sólo son humanos los derechos de los desaparecidos de la última dictadura militar, con los cuales nos solidarizamos, sino también los de los hermanos originarios que buscan ser escuchados por el resto de la sociedad, con un reclamo que cala en lo profundo de la estructura del Estado. Existe un escándalo público (tal vez válido) porque dos jovencitos no quieren conocer su verdadera identidad, pues bien, es llamtivo cómo parece no generar escándalo público que miles de personas de los pueblos originarios busquen preservar su identidad desesperadamente. El hallazgo de "fosas comunes no investigadas" en el Bicentenario Argentino es a mi juicio personal el escándalo más grosero que se pueda ostentar en el cumpleaños de una Nación, si de escándalos se trata. Pero si se trata de la historia de nuestro país y de la forma en que "deconstruimos" el Estado, este sea tal vez el primer paso para desenmascarar el accionar de una Nación que, tanto en períodos dictatoriales como democráticos, sentó sus bases en un genocidio premeditado y que lejos de ocuparse de los problemas que más duelen en su interior profundo, se dedica a ocultar deliberadamente su sistemático accionar totalitario. Nos queda ahora pensar si a este primer paso se le sucederá un segundo. Queda entonces esperar que las instituciones del Estado tomen la responsabilidad que les compete y que el Documento TIERRA firmado en la comunidad Wichí de Misión Chaqueña (que lejos está de ser lo que la cúpula oficial indígena presentó a la Presidenta de la Nación durante la semana de mayo) sea valorado por quienes se encargan de decidir lo que es importante o accesorio en el cuadro nacional. La Legislatura de la Provincia de Córdoba dio este primer paso tomando estado parlamentario un "Proyecto de Declaración". Mientras tanto, las comunidades aborígenes de Argentina se preparan para algo mucho más notorio que una marcha con plumas y tambores en una calle ancha de la Capital Federal y que tiene que ver con la investigación profunda del genocidio perpetrado por el Estado Argentino desde su nacimiento. "Hacer nacer un país nuevo, con un espíritu nuevo" puede leerse en el Documento TIERRA. Políticamente, algo nuevo al fin escrito bajo este cielo.
Transcurriendo el último día de trabajo de la “Comisión Nacional de Investigación del Genocidio para el Resarcimiento Histórico de los Pueblos Originarios de Argentina” y luego de tomar testimonios durante varios días a todos los abuelos Wichí cuya memoria intentaba filtrarse entre las rejas del miedo, del dolor y del olvido, el presidente de la comunidad de Misión Wichí, de la localidad salteña de Rivadavia Banda Sur, se acercó a la casa donde descansábamos para hacernos un último pedido.
Quería que tomemos un testimonio final antes de retirarnos en la madrugada de ese Mayo del “Bicentenario Argentino” que se apagaba para siempre.
Teníamos que asistir a un hogar en donde acababa de morir un niño Wichí, de desnutrición, según nos dijeron, como tantos otros.
Aunque la noticia nos golpeó a todos, me alegró saber que la familia estaba dispuesta a contar su versión de los hechos y de la situación insoportable de su pueblo, dejando de acumular dolor para escupirlo frente a las cámaras que llevábamos como eléctricos testigos.
Nos comprometimos a ir. Antes de emprender el regreso, los miembros de la flamante “Comisión de Investigación del Genocidio” debíamos hacer un último esfuerzo y dar un salto desde el dolor pasado, desde la muerte pasada que fuera removida en la memoria de los abuelos del pueblo Wichí en días anteriores, al dolor presente, a la muerte presente de esa última jornada de mayo.
Encontramos llanto y silencio. Encontramos niños mirando sin comprender, encontramos pobreza, marginación y olvido.
Recuerdo que cuando el padre nos hizo señas para que pasemos a filmar al niño que yacía muerto en un catre, el camarógrafo del “Archivo Provincial de la Memoria” me dijo claramente “Yo no filmo eso” a lo que respondí de inmediato “Entonces dame la cámara”.
En un segundo pensé en todas las críticas. En los señalamientos de todos los intelectuales a los que les parece más tremenda la imagen de la muerte que la muerte misma, en el dolor de la familia, en lo sagrado y lo profano.
Pero también pensé en los niños que aún corrían alrededor de aquel hogar, en los hermanos caídos resistiendo la barbarie del Ejército Argentino, que emprendía un genocidio, fríamente calculado, hacia el norte del “Territorio Nacional”, arrasando con la vida de miles de hermanos nuestros con la excusa de “Civilizarlos”.
Pensé en las millones de hectáreas desmontadas años más tarde por las multinacionales sojeras y petroleras. Pensé también en la mirada impotente de los abuelos que quedaron y en la esperanza de los jóvenes firmantes del Primer Manifiesto Wichí hace menos de un año…
Era necesario filmar al padre vivo y al niño muerto.
Era impostergable, la necesidad de filmar a ese niño, pues de no ser así, su muerte se invisibilizaría nuevamente, como la de sus abuelos en la “Campaña del Chaco”.
Un niño Wichí muerto con signos evidentes de desnutrición en la localidad salteña de Rivadavia Banda Sur, República Argentina, año 2010, eso es todo en la imagen.
Todo. Menos de una semana después de que el Gobierno Nacional gastara millones de pesos en un festejo hipócrita y vergonzante, con la excusa del "Bicentenario Argentino".
Estas imágenes fueron filmadas y luego presentadas como prueba en la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el Sr. Domingo Vaca, presidente de la Comisión Territorial Wichí de Misión Chaqueña, pionera en la formación de la Comisión Nacional de Investigación del Genocidio para el Resarcimiento Histórico de los Pueblos Originarios de Argentina solicitada en el Documento TIERRA por las comunidades asistentes al Primer Congreso Nacional para la Unión de los Pueblos Originarios de Argentina, en la comunidad Wichí de Misión Chaqueña, el 25 de mayo de 2010.
Lejos de pretender generar un impacto sensacionalista y vacío de contenido, este video silencioso intenta ser el crudo reflejo de un genocidio que no ha finalizado aún, sino que utiliza otros métodos para exterminar definitivamente a los Pueblos Originarios de América: invisibilización y olvido.
Creo que “La Memoria” debe extenderse hasta tiempos inmemoriales y no ser selectiva. Todo lo demás es desmemoria.
Creo que llegó la hora de investigar a fondo el Genocidio de los Pueblos Originarios de América, que como la pus bajo la piel, es inocultable y nos hace mucho daño.
Puede ser que tengamos que asumir (dolorosamente para muchos) que pisamos un “Estado Genocida”. Es cierto. Pero también puede que encontremos en ese “asumir” un horizonte nuevo. Y
encontrar un “Horizonte Nuevo” no es poca cosa en estos días.
*Emilio Iosa-Presidente de Fundación Deuda Interna